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HBH#02 Isa Alfaro / Madrid 

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QUIÉN SOY:

Tengo treinta años estudiante de antropología y de profesión, escultora y ceramista.

1. ALGUNOS CONFLICTOS DETECTADOS:

Cuando fui a casa de mi abuela pensé que iba a ser temporal un mes, a lo sumo dos, me quería cambiar de un piso compartido en Colmenar Viejo a uno en Madrid, exactamente en la zona de Tetuán.

Casa abuela.

La casa de mi abuela está en el barrio de Fuencarral, un piso con salón, cocina, baño, tres habitaciones y terraza.

Una habitación se precisó para mí, exactamente la destinada a las visitas familiares, en navidades tuve que trasladarme a casa de mis padres ya que con los familiares que venían de fuera, en la casa no había suficiente espacio. Otra es donde duerme mi abuela y otra “la leonera”, dónde lee, cose y demás.

Mi cuarto consistía en una cama, mesilla, mesa, estantería y armario, de hecho, esos muebles venían de casa de mis padres y los habíamos usado mi hermano y yo en nuestras habitaciones de niños, no son muebles infantiles, son muebles de madera.

Las cosas que había en el armario antes de que yo llegara se les buscó otra ubicación, para que pudiera colocar mi ropa, en el resto de muebles, lo que había en la estantería y cajones eran cosas de mi abuela o que fueron de mi abuelo. Al final estuve un año viviendo y durante ese tiempo acabé haciendo un hueco en la estantería para algunos de mis libros y colocar algunas cosas, como mis cosas de aseo, de papelería y alguna cosa más.

Podría decir que aunque al final pasé tiempo allí, nunca perdí la perspectiva temporal, la sentí como una habitación de paso, no añadí ni quité nada, ni el cuadro de la virgen.

En general los únicos espacios que utilizaba a parte de la habitación, eran el baño y la cocina.

Con mi abuela la convivencia era muy buena pero, no hacía vida en esa casa, estaba lo justo, prefería pasar el menor tiempo posible porque en realidad esa casa no formaba parte de mi, no sentía por ejemplo cuando llegaba !!hogar dulce hogar!!

Tampoco hice vida en el barrio, no conocía gente allí, tampoco me interesó porque no tenía lazos más que el de mi abuela y no era un lugar donde había pensado que me hubiera gustado vivir.

Casa padres.

Al ver que la cosa se alargaba y me iba a ser imposible pagarme una habitación además de pagar el taller, regresé a casa de mis padres, si no podía vivir en Tetuán, al menos en esa casa me iba a sentir más a gusto con mi espacio y con el barrio.

La casa de mis padres está en Colmenar Viejo es bastante más grande que la de mi abuela, aunque no hago vida en el pueblo, al menos el barrio me es familiar y cariño le tengo, por supuesto aquí también tengo amigas, por las cuales en algún momento si me muevo por Colmenar.

La casa es un pareado, tiene tres plantas y un pequeño jardín. Al regresar me fui a la habitación del garaje, con lo cual casi se podría decir que esta planta me pertenece, desde los 18 años fui montando un taller de cerámica, así que, cuando salgo de la habitación, me encuentro con el taller.

Esta habitación es bastante más grande, tiene los muebles del salón de cuando vivíamos en un piso, también tiene muebles de cuando vivía independiente y alguno que viene de sitios variados. Lo más incómodo de esta habitación es que apenas tiene luz natural, hay una pequeña ventana pero ni siquiera da a la calle, prácticamente me he acostumbrado a ello y el tener que tener de día, la luz encendida. Este espacio tiene aseo, para ducharme me subo al baño de arriba del todo, el que había utilizado siempre, al haber más baños, este lo utilizó yo solamente.

En el resto de los espacios no hago vida, en momentos muy puntuales, por ejemplo en verano, el jardín si viene alguien a verme, en mi caso no hay problema para recibir visitas, mis padres se llevan bien con todas y todos, si no es verano solemos estar abajo, en el taller.

Si estoy en casa estoy en mi cuarto o en el garaje/taller, pero al final es en el taller compartido y mi estudio un pequeño cuartucho el que siento más mío, más como yo quiero y me hace sentir al menos, más independiente.

Si estoy en casa a la hora de comer, como con mis padres al igual que la cena, tampoco hay problema por no comer juntos, a parte, para las tareas domésticas, nunca a habido unas pautas establecidas ni se ha sido muy estricto, pensándolo mejor, donde sólo comparto con mis padres tareas domésticas es en la cocina, el que puede, hace la comida o recoge la cocina, para el resto de la casa cada uno se encarga de su parte, siendo flexibles.

2. REFLEXIONES SOBRE LAS OPORTUNIDADES DE MEJORA DE LOS CONFLICTOS:

El conflicto que me genera el haber pasado primero por casa de mi abuela y luego estar en casa de mis padres es más bien psicológico, no físico, más ahora, porque donde estoy el espacio vital es más amplio y el barrio al menos, me es conocido.

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